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Evitar lesiones

Qué hay que tener en cuenta para elegir zapatillas de correr

El running es una de las actividades deportivas que más creció en los últimos años. La posibilidad de hacerlo en cualquier ámbito y el hecho de que se requiere poco equipamiento para su práctica son algunos de los factores que lo explican.

A esto se le suma que, en el contexto actual de pandemia, el running fue la primera actividad deportiva en flexibilizarse, lo que generó que muchos deportistas amateurs se volcaran a practicarla para volver a ganar estado físico y bienestar mental.

Una de las cosas primordiales a tener en cuenta es la evaluación médica profesional antes de arrancar la actividad. Lo ideal es consultar a médicos clínicos, deportólogos o entrenadores que ayuden a establecer objetivos seguros a corto, mediano y largo plazo.

Saber en qué tipo de superficie vamos a realizar el recorrido. Esto varía entre superficies duras (como el asfalto) o con mayor amortiguación (como tierra o pasto) o irregulares (como las de aventura o de montaña).

En el campo de la indumentaria, y principalmente en las zapatillas, hay varias tecnologías que se adaptan a la performance de atletas profesionales y deportistas amateurs para mejorar su rendimiento. Nike, por ejemplo, anunció este año el lanzamiento del modelo React Infinity Run. Basado en la espuma Nike React -una tecnología totalmente novedosa para el running-, con el objetivo de lograr una mayor amortiguación y un mejor retorno de energía, lo que genera una sensación de suavidad, resistencia y liviandad. Todo esto en pos de evitar lesiones al correr, uno de los principales beneficios que ofrece la marca a través de este modelo.

Debemos conocer cuál es el tipo de pisada que tiene cada uno. No es lo mismo un calzado para pisada neutral, que uno para pisada pronadora o supinadora. También es vital saber la distancia y frecuencia semanal del entrenamiento. En la zapatilla, hay varios elementos también a tener en cuenta. Desde el peso, la horma, el ancho de la suela, hasta la ventilación que permite para el pie.

Algunas de las rutinas más comunes y la manera de cómo incorporarlas a su entrenamiento:

Carrera larga: entrenamientos de mayor kilometraje en los cuales, generalmente, la velocidad del corredor es más lenta, con el objetivo de desarrollar la resistencia muscular (junto a la fortaleza mental). Frecuencia: una vez a la semana.
Carrera base: Entrenamientos de rango medio en kilometraje, a un ritmo cómodo. Representan la mayor parte del kilometraje de un corredor. Frecuencia: dos o tres veces por semana.
Intervalos de cambios de velocidad: Alta intensidad con un período de recuperación. Estas ráfagas cortas aumentan la velocidad y la resistencia. Los intervalos se realizan en distancias precisas, mientras que los cambios de velocidad a menudo se empalman en carreras base. Frecuencia: una o dos veces por semana.
Carrera tempo: Sesiones más rápidas y de media distancia. Llevan a un corredor a una velocidad desafiante -85% del esfuerzo máximo-, ayudándolo a desarrollar la fuerza y la resistencia para correr rápido durante períodos de tiempo más largos. Frecuencia: una o dos veces por semana.
Carrera de recuperación: Se realiza luego de una carrera agotadora de músculos, a contrarreloj o entrenamiento duro. Son de corta distancia, de poca intensidad y le permiten al cuerpo recuperarse al mismo tiempo que continúa sumando kilómetros. Frecuencia: según sea necesario.

04.09.2020 13:30 | Fuente:

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