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Economía

Se desplomó un 13% en términos reales

La recaudación impositiva cayó en julio y acumuló 7 meses en baja

Sumó $559.092 millones, 24% más que el año anterior.

La Afip comunicó que por séptimo mes consecutivo el total de los recursos tributarios aumentó en julio muy por debajo de la tasa de inflación en comparación con un año antes, al sumar apenas $559.092 millones, apenas 24% más que el año anterior, pese a una tasa de inflación de 43% y suba del tipo de cambio para el comercio exterior 68%, refleja la aguda crisis económica que provoca la extensión de la cuarentena preventiva del COVID-19.

 

Los datos de las tres principales fuentes de recursos del Estado nacional, excluidos los giros de utilidades del Banco Central y otras rentas por ganancias de la Anses y venta de activos, dieron cuenta de que la flexibilización de la cuarentena en junio y primera quincena de julio no fue suficiente para afianzar la recuperación parcial que había insinuado la venta de bienes durables, como automotores y casas y departamentos como dieron cuenta los informes de la Asociación de Concesionarias y Colegio de Escribanos, y que luego se manifestaron en la caída de la confianza de los consumidores.

 

El comunicado de prensa mensual de la AFIP destaca: “La caída en el nivel de actividad y las distintas medidas de política tributaria tendientes a aliviar la situación de los contribuyentes constituyen los principales factores explicativos para la variación en los ingresos tributarios de julio. La dinámica de la recaudación evidencia, sin embargo, una desaceleración en el ritmo de contracción en términos reales con relación a los registros observados desde que inició la pandemia del COVID-19″.

 

La caída en el nivel de actividad y las distintas medidas de política tributaria tendientes a aliviar la situación de los contribuyentes constituyen los principales factores explicativos para la variación en los ingresos tributarios de julio (AFIP)

 

Claramente, el efecto de la caída de la actividad, por el doble efecto de la baja de ingreso nominal de parte de los trabajadores que desde abril ya no tienen la posibilidad de trabajar tiempo extra, ni en forma remota, como en gran parte del comercio minorista no esencial; como los que perdieron el empleo, aunque formalmente están suspendidos los despidos, afectó al consumo agregado de las familias y se reflejó en el desempeño del IVA.

 

De todas formas, en ese rubro tiende a afirmarse como aliado la creciente difusión del uso del dinero electrónico, porque contribuye al blanqueo de la economía, al prescindir los nuevos contribuyentes de los pagos presenciales y el uso de efectivo. El fenómeno también se refleja en el cobro del Impuesto sobre los débitos y créditos bancarios.

 

En esa línea también se ubicó lo percibido por la Aduana, porque pese a las sendas disminuciones que mantienen las exportaciones e importaciones, el aumento del tipo de cambio en un 68% en el promedio del mes en comparación con similar período del año anterior posibilitó mantener una alta recaudación por retenciones y tasas de estadística, en cada caso.

 

Por el contrario, la comentada contracción de los ingresos nominales de parte de los trabajadores, junto a las facilidades que instrumentó el Gobierno como paliativo a los efectos negativos sobre la economía de la cuarentena que empezó el 20 de marzo, se reflejó nuevamente en una fuerte caída en términos reales de lo percibido por la Dirección Nacional de la Seguridad Social.

 

 

 

04.08.2020 17:50 | Fuente:

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