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Emprendimientos

Riñoneras para runners

Emprendió en el sector textil con menos de $8000 y logró exportar a Kuwait

Diseñó un producto liviano y cómodo que ahora busca posicionar en aeropuertos internacionales.

Patricio Bonatti nació en Formosa y se fue a probar suerte a Buenos Aires. Primero en un shopping pero la experiencia no le gustó y salió a la calle a vender: tomó un remanente de velas que habían quedado en el salón de eventos de su madre. Pero tampoco funcionó. Instalado frente al cementerio de la Recoleta veía cómo el resto de los feriantes intercambiaban sus productos y artesanías con el gran caudal de turistas que frecuentan esa zona. Insistió con unas riñoneras "tipo souvenir" que también encontró en una caja perdida. "Ese día me hice dos sueldos", recuerda, y todavía parece no creerlo.

A partir de ahí la rueda comenzó a girar. Junto con un socio, en enero de 2016, se propuso alcanzar la máxima calidad y, antes de que la mínima indemnización de su frustrada experiencia laboral se diluyera, Bonatti recorrió varias provincias del país para definir su producto: riñoneras livianas, expansibles y antirrebote para deportistas. "El nivel de producto que logramos es extremo, encontramos elásticos de una calidad inigualable, cierres de seguridad que no se deslizan, lo que resulta totalmente cómodo y seguro", describe en una nota de La Nación.

Con menos de $8000 emprendió en el sector textil, de la mano de Mary, una costurera que actualmente se encarga de coser cada una de las riñoneras y brazaletes con la marca Ultrarunning y colocar la etiqueta que lleva la bandera Argentina. Bonatti alcanzó a negociar con seis revendedores en distintos puntos del país, pero la experiencia no fue de lo más satisfactoria, por eso buscó clientes que le compraran su producto en lugar de entregarlos en consignación.

A nivel local, hoy las riñoneras y los brazaletes se consiguen en Soho Bikes y News Bikes; además atiende personalmente en un puesto en San Telmo mientras trabaja en el desarrollo de una web propia para aumentar la exposición de su marca online. "Cada fin de semana vendemos unas 200 unidades", dice, y estima que alcanza unas 500 cada mes, que se producen en un taller en Lanús, al sur de la provincia de Buenos Aires.

"Aspiro a generar trabajo; hay un grupo de mujeres de la comunidad italiana que por una cuestión cultural se quedaron en su casa mientras el marido trabajaba, y básicamente saben coser, por eso, cuando les llevás trabajo lo superagradecen", destaca Bonatti.

"Acá me va a pasar algo", especuló cuando un grupo de arquitectos e ingenieros de Kuwait, un país árabe situado en Asia occidental, se acercaron a su stand interesados en llevarse muestras de sus productos y compraron 50 riñoneras.

De regreso en Kuwait lo contactaron para hacer el primer encargo con algunas especificaciones de colores y finalmente se logró la primera exportación de 100 unidades por un monto de US$500 a una corredora patrocinada por importantes marcas mundiales. "Esta operación es muy reciente, pero se realizó de forma muy dinámica, en gran parte gracias a la plataforma Exporta Simple, que resultó totalmente profesional", comenta Bonatti.

Luego detalló sus primeros pasos en la exportación. "Desde el primer momento la Dirección de Comercio Exterior me brindó asistencia en todo; me asignaron a Javier Vila, que me ayudó con toda la exportación y me guiaron en cada paso, además me bonificaron el envío", dice Bonatti y asegura que apuesta a convertir su emprendimiento en una marca líder.

 

 

08.07.2019 05:42 | Fuente: La Nación

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